La UCAB recibió del CNU la autorización para otorgar titulación en Ingeniería Mecatrónica y
la escuela empezará con el primer semestre a partir del próximo septiembre. Nathaly Moreno
Salas, su flamante directora, describe sus objetivos, el perfil que espera darle al egresado,
las posibilidades de empleabilidad y los aportes que los ucabistas pueden hacer al país,
empezando por la automatización de procesos que impacten en los servicios públicos, la
salud y el agro
Nathaly Moreno Salas (Caracas, 1970) es graduada en Ingeniería Mecánica en la Universidad
Simón Bolívar (1993), de donde se jubiló como integrante del Departamento de Conversión y
Transporte de Energía. En marzo de 2025 fue designada como directora de la recién creada
Escuela de Ingeniería Mecatrónica de la Universidad Católica Andrés Bello.
Afirma que el haber sido docente por años en una universidad pública le dio entrenamiento «para
trabajar con las uñas». Con ese espíritu llega a la UCAB, dispuesta a sacar el mayor provecho de
su experiencia y de las ventajas que esta universidad le ofrece, para salir bien librada «del reto de
mi vida».
Moreno Salas asegura que tiene «una ruta conceptual hacia donde quiero ir y llevar la escuela».
«De A a B yo puedo ir en un Ferrari o en una bicicleta, puedo usar uno o la otra, eso depende de
cuánto tengo disponible, en cuánto tiempo puedo hacerlo y cómo sea la vía», comenta para ilustrar
una línea de su CV: «Acostumbrada a trabajar en condiciones no ideales».
La carrera de Mecatrónica se estrenará este próximo septiembre con sus primeros inscritos. 81
bachilleres fueron admitidos para la cohorte de arranque. A propósito de eso, la también doctora en
Mecánica por la École Nationale Supérieure d’Arts et Métiers (Francia) habla de las expectativas,
los planes y sueños que le hacen imaginarse a los próximos ingenieros formados bajo su dirección
como «profesionales polivalentes».
«Yo quiero un ingeniero que se ensucie las manos, que esté dispuesto a estar en el campo, que
puede estar en una fábrica, una finca, un hospital o una estación de bombeo como Camatagua
adentro. Quiero un ingeniero que sea capaz de moverse en todos esos escenarios, pero también
que esté muy cómodo en una oficina, diseñando», resalta.
En este sentido, tiene en mente un egresado ucabista «capaz de crear soluciones que tengan en
cuenta el entorno país, que puedan ser diseñadas, construidas y mantenidas por ese equipo. Pero
también quiero un ingeniero capaz de ir afuera y hacer bien la tarea. Si llega a las grandes ligas,
que lleve el nombre de la UCAB lo más lejos posible».
Mecatrónica UCAB: industria y agro en la mira
Son muchos los campos en los que Nathaly Moreno ve posibilidades para el desarrollo de la
mecatrónica y de los futuros ingenieros formados en la UCAB, universidad con la que no había
tenido antes ninguna experiencia profesional, pero que identifica como una institución «con un
compromiso firme en cosas que las universidades públicas hemos olvidado: el aseguramiento de la
calidad y la preocupación por lo docente».
«Cuando yo escucho la radio, a la que escucho hablar es a la UCAB, es la que habla de las
soluciones. Es una universidad de gestión privada que hace lo que tiene que hacer, generar los
recursos para todo eso, pero tiene un compromiso social explícito, voltea a ver el país, y eso a mí
me parece importantísimo. Eso es algo que tengo que incorporar a todo lo que tengo que aprender.
Siento que la UCAB se ha propuesto ser un faro de luz en medio de las tinieblas que nos cercan».
En una hora de conversación, y con pocos días transcurridos desde que empezó su proceso de
vinculación con la universidad, la profesora comenta sus prioridades académicas y desgrana ideas
sobre algunas soluciones que cree son viables en el país para aplicarse, con y desde el sector
privado y el público.
Hasta ahora, la UCAB es la tercera universidad en Venezuela a la que el Consejo Nacional de
Universidades (CNU) ha autorizado otorgar titulación en esta disciplina. Por eso, en principio, entre
sus objetivos se plantea «darle el carácter a una carrera de la cual hay muy pocas referencias en
Venezuela y cómo diferenciarla de una oferta que va creciendo».
Para ello, adelanta que este es el momento de empezar a molestar a todos los amigos que tiene
alrededor del mundo, y se imagina jugándose esa carta para las materias electivas, donde espera
aprovechar ese conocimiento en áreas como el desarrollo de vehículos autónomos.
«El gran reto para mí es poder crear en un entorno país donde pareciera que la palabra crear es
algo muy difícil, muy lejano», reflexiona la directora.
La docente explica que los pilares fundamentales de la especialidad son la mecánica, la
electrónica, la informática y el control, que se mezclan en diversos grados, según las necesidades
y las posibilidades.
Partiendo de esto, apunta que el sector manufacturero es uno de los que más atención puede
recibir de los profesionales formados en esta área. «El sector industrial venezolano ha sido
desplazado por las importaciones. Entonces, tiene que revisarse pensando en productividad, y ahí
entramos los de Mecatrónica. También entra la carrera de Ingeniería Industrial, porque quien
quiera exportar no va a poder hacerlo con su infraestructura y esquemas de los años ‘70».
Moreno ve a los egresados de la UCAB ayudando a la transición de la industria 3.0 a la 4.0,
altamente tecnificada y con control de procesos a distancia. Sin embargo, opina que, antes de
llegar al uso de IA y los robots colaborativos (cobots), en Venezuela hay que cumplir procesos de
optimización y automatización que el profesional que se adiestrará con la malla curricular de la
UCAB puede acompañar.
La tecnificación del agro es otra de las áreas en donde Moreno Salas sabe que los ingenieros
mecatrónicos tienen mucho por hacer en el país. De hecho, si tuviera el poder de ser agente del
gobierno, «ofrecería financiamiento para automatización e industrialización» del área.
Refiere que uno de sus sueños es ver en Venezuela los invernaderos que son comunes en Europa
y que, por ejemplo, todo el año haya fresas sin depender del ciclo de lluvias o que el país exporte
flores, como lo hace Colombia.
«En el imaginario, la mecatrónica va muy asociada a la manufactura, al sector fabril, pero va más
allá de eso. Yo quiero que sea una carrera que se abra a la bioingeniería, al sector servicios, a la
agricultura. En esos invernaderos que uno ve en Holanda todo está controlado, la apertura, la
insolación, todo eso se hace con mecatrónica. ¿Con nuestras condiciones climáticas favorables,
por qué no ir por ese lado? Ahora están saliendo desde Paraguaná barcos con productos frescos
hacia Aruba, Bonaire y Curazao. Ampliemos esa oferta, tecnifiquemos el agro», reflexiona.
Expandir los horizontes de la mecatrónica
La salud también es un campo en el que la directora de la Escuela de Mecatrónica ve muchas
posibilidades para los profesionales de esta disciplina. «Podemos trabajar en cosas que estén
más cercanas de nuestra realidad, por ejemplo, tener un acercamiento con el Hospital Ortopédico
Infantil y hacer prótesis. Todo ese abanico está abierto», sostiene.
En el mismo ámbito, cree que los ingenieros de esta especialidad pueden aportar en
mantenimiento de equipos médicos. «Una de las grandes carencias de ese sector es el
mantenimiento de los aparatos médicos. Podemos ayudar a consolidar un grupo de egresados
para el mantenimiento de equipos de alta complejidad. Actualmente tiene que venir una empresa
internacional a hacerle mantenimiento a los robots Da Vinci», explica.
Respecto a los problemas más cotidianos que se viven en el país, Nathaly Moreno habla de que la
mecatrónica puede ocuparse de usar las pantallas en las autopistas para hacer verdadera
predicción del tráfico, informar dónde hay gasolina o automatizar los terminales de transporte
terrestres con formas de pago inteligentes. También, atender los problemas de suministro de agua
potable.
«En una estación de bombeo de Hidrocapital no hay ni una lucecita, yo no tengo forma de saber,
fuera de un manómetro, qué está funcionando. ¿Qué pasa si nosotros generamos soluciones que
le permitan a Hidrocapital tener instrumentada en un teléfono inteligente esa estación de bombeo
con tecnología hecha aquí? Nosotros sí podemos ofrecer soluciones al país y al sector público, es
cuestión de encontrar los interlocutores para llegar a eso», apunta.
Estudiantes competentes y competitivos
Nathaly Moreno Salas resalta que la malla curricular que ha recibido es útil porque es «equilibrada
y balanceada». No obstante, advierte que hay que mantener en observación esa malla «para ir
viendo si los muchachos están adquiriendo las competencias que estamos prometiendo».
Aunque la mecatrónica es una disciplina nueva en Venezuela, la profesora recuerda que «hay casi
200 colegios y liceos en Venezuela que están viendo robótica escolar y ese es un boom que hay
que valorar y aprovechar».
No pierde de vista las deficiencias en la formación de bachillerato que la UCAB ha venido
documentando a través de las pruebas SECEL de la Escuela de Educación. Admite que ella misma
ha constatado con sus alumnos el bajo nivel en matemáticas, física y razonamiento verbal y
analítico.
Comenta que la primera «materia complicada» para los muchachos que entran a la universidad
con deficiencias es Cálculo Diferencial. Ya ha hecho el planteamiento de diferirla un semestre para
que los nuevos estudiantes se pongan a tono con cursos propedéuticos y de nivelación.
Insiste en que los jóvenes necesitan acompañamiento pedagógico académico para la transición del
bachillerato a la universidad. Destaca que la Facultad de Ingeniería de la UCAB tiene una ventaja y
es su programa de mentores, conducido por estudiantes más avanzados en la carrera.
Relata que a los jóvenes estudiantes les ayuda a enfocarse en sus objetivos entrar en
competiciones, donde tienen que resolver «problemas de verdad». De su experiencia en la USB
destaca que fue «asesora de Fórmula SAE de la Simón Bolívar desde su creación, ya vamos para
25 años, y soy una ferviente convencida de que una forma de enamorar a los muchachos, de
compenetrarlos con la carrera y de hacerlos ir más allá, es mostrándoles que sí pueden competir
afuera».
Otro interés que mueve a la directora de Mecatrónica es la internacionalización de la carrera, y en
esto también reconoce que encuentra la tarea adelantada en la UCAB, con los proyectos de
aprendizaje colaborativo en línea (COIL) del Secretariado de Internacionalización.
A más a largo plazo, espera que la especialización se ofrezca a los países del Caribe, donde el
fuerte de esas economías no es la industria, sino los servicios (hoteles, cruceros, puertos).
Los interesados en conocer en detalle el plan de estudios de la carrera de Ingeniería Mecatrónica
de la UCAB, cuya primera cohorte comenzará en septiembre de 2025, puede hacer clic en esta
página: https://ingenieria.ucab.edu.ve/mecatronica/
También está disponible la cuenta @IngenieriaUCAB_ en Instagram y X.


