En medio de un creciente interés por la salud mental y el envejecimiento activo, estudios
recientes indican que jugar juegos de mesa de forma regular puede fortalecer la memoria, la
atención y la toma de decisiones desde los 40 años.
Si bien Colombia sigue 1siendo un país con mayoría de población joven, los cambios en la
natalidad y el aumento en la esperanza de vida están impulsando la necesidad de adoptar
hábitos preventivos que favorezcan el bienestar en el largo plazo.
Según cifras del DANE y el Ministerio de Salud, más de 7,6 millones de colombianos
superan los 60 años, lo que representa cerca del 14,5% de la población. A su vez, las
atenciones en salud mental para este grupo han crecido de forma significativa en los últimos
años, impulsando la búsqueda de estrategias preventivas.
En este escenario, los juegos de mesa se posicionan como una herramienta accesible y
efectiva. Un metaanálisis publicado en 2023 en Journal of Alzheimer’s Disease evidenció
que las personas que participan de forma regular en actividades cognitivamente
estimulantes presentan mejor memoria y hasta un 15% menos riesgo de desarrollar
demencia.
Distintas investigaciones también destacan que no todos los juegos estimulan las mismas
habilidades, y ahí radica su valor. Por ejemplo, en juegos como Monopoly, los participantes
deben recordar movimientos, administrar recursos y anticipar decisiones, activando
procesos relacionados con la memoria y la estrategia. En contraste, dinámicas como las de
Clue requieren interpretar pistas, descartar información y construir hipótesis, fortaleciendo el
razonamiento deductivo.
Otros juegos, como El Juego de Life, se enfocan en la toma de decisiones a lo largo del
recorrido, permitiendo a los jugadores proyectar escenarios y asumir consecuencias en el
tiempo. Por su parte, opciones más ágiles como Connect 4 estimulan la rapidez mental y la
identificación de patrones, habilidades clave para la toma de decisiones en situaciones
inmediatas.
Esta combinación de estímulos permite activar áreas relacionadas con la memoria de
trabajo, la atención, la planificación y el razonamiento, fortaleciendo lo que los expertos
denominan reserva cognitiva, un factor protector frente al deterioro asociado al
envejecimiento.
Más allá del componente cognitivo, los juegos de mesa también generan beneficios en el
ámbito emocional y social. Dinámicas como las que se desarrollan en partidas de Monopoly
o Clue fomentan la interacción, la conversación y la conexión entre jugadores,
contribuyendo a reducir el aislamiento y mejorar el bienestar general, especialmente en
edades avanzadas.
Por esta razón, especialistas recomiendan integrar este tipo de actividades no solo en
programas dirigidos a adultos mayores, sino también desde los 40 años como parte de
hábitos preventivos de salud mental. Espacios comunitarios, empresas y entornos familiares
pueden convertirse en escenarios clave para promover estas prácticas.
Frente a otras estrategias de estimulación cognitiva, los juegos de mesa tienen ventajas
claras: son de bajo costo, accesibles y permiten la participación intergeneracional. En un
país donde los retos en salud mental continúan en aumento, incorporar este tipo de
actividades puede ser una forma sencilla, pero efectiva, de invertir en bienestar a largo
plazo.



