Con sencillos pasos de refrigeración, higiene y almacenamiento, es posible prolongar la vida útil de los alimentos, asegurando que cada bocado mantenga la esencia de la cocina italiana
En el ritmo acelerado de la vida moderna, las preparaciones envasadas se han convertido en el aliado estratégico del hogar. Sin embargo, para que una fórmula premium conserve sus propiedades y aroma tradicional, el tratamiento tras romper el sello del envase resulta fundamental.
El secreto detrás del sabor FrescariniTM
Las prácticas salsas para pastas de la marca, listas para servir, destacan por su elaboración con concentrado de tomate seleccionado, especias frescas y un equilibrio perfecto de ingredientes que evocan la tradición mediterránea. Al no contener excesos de aditivos artificiales, ofrecen una experiencia genuina y versátil, ideal para realzar desde unos espaguetis clásicos hasta guisos complejos. Su textura rica y su aroma intenso son el resultado de un proceso de cocción cuidadoso que busca llevar la Cucina D’Italia a la mesa diaria.
Para que estas bondades se mantengan intactas una vez que el frasco llega a la cocina, FrescariniTM ofrece una serie de recomendaciones prácticas para aprovechar al máximo cada producto, evitando el desperdicio y asegurando una experiencia gastronómica segura:
- Al abrir: La experiencia comienza antes de probar el producto. Al adquirir una salsa, el consumidor debe verificar que el botón de seguridad en el centro de la tapa esté hacia abajo. Al abrir el frasco, un “click” sonoro es la confirmación de que el sello de vacío se ha mantenido intacto, garantizando que el producto llega a la mesa con la frescura original con el que fue fabricado.
- Cadena de frío: La refrigeración es obligatoria una vez roto el sello de vacío. Luego de utilizar inicialmente el producto, se recomienda guardar el frasco con el contenido restante en los estantes internos de la nevera, donde la temperatura es más estable (entre 1°C y 5°C), evitando la puerta del refrigerador, que es la zona más expuesta a cambios térmicos.
- Regla de oro: Uno de los errores más comunes en la cocina es utilizar utensilios que han estado en contacto con otros alimentos para extraer la salsa. Use siempre una cuchara limpia y seca para servir la porción deseada. Esto evita la introducción de microorganismos que aceleran la descomposición del producto restante.
- Tiempo de consumo: Una vez abierta, la salsa FrescariniTM debe consumirse preferiblemente en un periodo de 3 a 5 días.
- Cero desperdicio: Si no se utilizará la totalidad de la salsa en la semana, la congelación es una opción técnica válida. Se sugiere verter el sobrante en cubetas de hielo. Una vez congelados, los “cubos de salsa” pueden guardarse en bolsas herméticas. Esto permite descongelar solo la porción exacta para futuras recetas, manteniendo la integridad del producto hasta por tres meses.
Con una propuesta que combina practicidad y calidad premium, Frescarini acompaña a los venezolanos en la creación de momentos memorables alrededor de la mesa. Sus productos están diseñados para quienes valoran el buen comer, ofreciendo soluciones gastronómicas que ahorran tiempo sin comprometer el resultado final.



