En el Día del Parrillero, las brasas permanecen encendidas para acompañar a las
comunidades, voluntarios y rescatistas que hacen frente a la contingencia nacional
A un mes del doblete sísmico que impactó el norte de Venezuela, la actividad gastronómica
que rinde homenaje a los maestros y aficionados a la parrilla asume un propósito enfocado
en sostener, brindar aliento y ofrecer respaldo a las comunidades en este momento.
El cuarto sábado de julio es una fecha icónica, concebida por La Montserratina hace
13 años para reunir a la familia venezolana. Pero este año esta conmemoración se aleja
de cualquier ambiente festivo y adquiere un significado diferente: los expertos de las brasas
y los embutidos hoy encienden sus fogones para brindar un alimento cálido a las familias
damnificadas.
Aquello que reúne a la sociedad no es únicamente una conmemoración en el calendario,
sino la capacidad colectiva de responder con sensibilidad ante la dificultad. El verdadero
sentido de la fecha que anualmente conmemora el Día del Parrillero reside hoy en
mantener la cercanía, la ayuda mutua y la voluntad de tender la mano para levantarse
en colectivo
Una presencia constante al calor de los nuestros
Ante la contingencia, la empresa de los Artesanos del Sabor, consciente de que la
nutrición es un factor crítico en situaciones de desastre, reestructuró y redireccionó
rápidamente sus operaciones de distribución para canalizar alimentos de alto valor
proteico y calórico hacia los sectores de mayor vulnerabilidad.
En este esfuerzo, los Maestros Parrilleros junto con La Montserratina han asumido un
rol protagónico, al lado de aliados y organizaciones sociales, lo que ha facilitado la
elaboración de platos calientes para distribuirlos en los puntos de atención inmediata.
Gracias a esta red activa, se ha donado más de media tonelada de alimentos para preparar y
entregar de forma inmediata más de 5.000 porciones de comida caliente a familias en
refugios y brigadas de auxilio en Caracas, Valencia, Maracay y La Guaira.
La trayectoria de casi 77 años de la empresa, se orienta hoy hacia la responsabilidad
social activa. Las labores operativas continúan ajustándose para asegurar el abastecimiento
regular de productos e incrementar la capacidad de preparación de raciones alimentarias
mediante unidades móviles en los puntos de atención prioritaria. A través de este
despliegue, la marca busca garantizar una nutrición adecuada que sostenga la fuerza física
de los voluntarios y reconforte a las comunidades damnificadas.
Compromiso con el país en medio de la adversidad
“Aportar alimentos a nuestro país ha sido nuestro orgullo en los momentos de encuentro, de
celebración, y hoy, en la dificultad, es nuestro deber sostenerlo con la proteína
necesaria para resistir y levantarnos”, afirmó Verónica Maduro, Gerente Nacional de
Mercadeo de La Montserratina.
La esperanza de un nuevo encuentro parrillero
Eventualmente retornarán los días de celebración, de reuniones familiares y el reencuentro
festivo en torno al carbón. No obstante, en esta oportunidad, La Montserratina reafirma
que el homenaje más valioso hacia el oficio del parrillero y hacia el país entero es
mantener el fuego encendido al servicio de la solidaridad, el alimento y la esperanza.
La prioridad permanece en el trabajo constante por la reconstrucción comunitaria y en la
empatía con cada hogar que lucha por salir adelante.
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Fuente: Comstat Rowland Comunicaciones Estratégicas Integrales
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