Heredar el riesgo de cáncer de mamas no es sinónimo de llegar al diagnóstico
Conocer los antecedentes familiares de una patología oncológica permite actuar a tiempo y transformar el miedo en una ventaja de prevención y control oportuno
En el marco de octubre, Mes de la Salud Femenina, dedicado a conmemorar la lucha contra el cáncer de mama —primera causa de muerte en mujeres en el país—, la información y la educación médica se posicionan como las herramientas más poderosas para cuidar su bienestar. Ante la presencia de casos en la familia, es común que surja la preocupación, pero comprender el origen de la enfermedad ayuda a actuar sin alarmismo.
La Dra. Kenia Vivas, mastólogo de la Clínica de Prevención del Cáncer (CPC) de la Sociedad Anticancerosa de Venezuela (SAV), explica que la inmensa mayoría de los diagnósticos no provienen de una herencia directa. Conocer la diferencia entre los tipos de origen oncológico permite dimensionar el riesgo real y enfocar las medidas de cuidado de forma adecuada.
Cáncer esporádico frente a cáncer hereditario
La gran mayoría de los casos, entre el 90% y el 95%, corresponden a cáncer esporádico. La especialista señaló que este se produce por alteraciones genéticas que se adquieren a lo largo de la vida debido al envejecimiento, a la exposición a factores ambientales y/o al estilo de vida, (sedentarismo y hábitos alimenticios, entre otros), por lo que no se transmite de generación en generación.
La Dra. Vivas explicó que, “solo entre el 5% y el 10% de los casos oncológicos de mama son estrictamente por cáncer hereditario. Este ocurre cuando la persona hereda directamente de uno de sus padres una alteración o mutación específica (como en los genes BRCA1 o BRCA2), lo que eleva la predisposición a desarrollar la enfermedad”.
De manera que, tener un familiar diagnosticado con cáncer de mama no significa que la persona estar destinada a desarrollar la enfermedad, sino que el mapa de ruta requiere mayor atención y un monitoreo especializado.
“Heredar el riesgo nunca es heredar el diagnóstico. La inmensa mayoría de los casos no se deben a la genética directa, y saber que hay antecedentes nos da una ventaja enorme: adelantarnos con prevención”, afirmó la mastóloga.
¿Cuándo y cómo iniciar los chequeos si se tiene antecedentes familiares?
Las guías internacionales establecen pautas claras de vigilancia cuando existen antecedentes de primera línea en la familia, indicó la Dra. Vivas. Explicó que en estos casos se recomienda buscar asesoría genética y realizar estudios específicos bajo supervisión médica.
· Edad de inicio: los controles deben comenzar 10 años antes de la edad en la que se diagnosticó al familiar más joven, o bien entre los 25 y 30 años.
· Estudios especializados: la resonancia magnética mamaria anual con contraste es el estándar de oro en mujeres con alto riesgo genético o antecedentes directos significativos, alternando con la mamografía digital y/o tomosíntesis y complementándose con el ecosonograma mamario.
ión general: para quienes no presentan antecedentes familiares, la mamografía anual y el eco mamario se indican de forma rutinaria a partir de los 35 años.
Prevención primaria y diagnóstico precoz sin alarmismo
Enfocarse en la prevención primaria —manteniendo un estilo de vida saludable con alimentación nutritiva, actividad física, peso adecuado y manejo del estrés, evitando el consumo de alcohol y tabaco — junto al diagnóstico precoz, transforma la preocupación pasiva en una acción de empoderamiento. “La genética marca un punto de partida, pero la prevención activa es la clave para proteger la salud y la vida”, concluyó la doctora Vivas.
Durante octubre, el Mes Rosa, dedicado mundialmente a concientizar sobre la lucha contra el cáncer de mama, se busca recordar que esta causa va mucho más allá del diagnóstico temprano. Este período invita a mirar la enfermedad desde una perspectiva de salud integral para devolver a la paciente la plenitud en el desenvolvimiento cotidiano.



