La empresa participó activamente en la renovación de los espacios recreativos de la
institución
Una vibrante transformación llegó a la Escuela Rural Negra Hipólita, ubicada en el
municipio El Hatillo, gracias a la generosa iniciativa social de la empresa venezolana
Cebra.
Motivados por su compromiso con el bienestar comunitario, el personal de la empresa
dedicó su tiempo y talento a recuperar y pintar los espacios recreativos de esta institución
educativa, beneficiando directamente a 140 niños que allí estudian.
La labor se coordinó con la comunidad del Colegio Caniguá, vecino de la escuela Negra
Hipólita y activo participante en proyectos sociales dentro del municipio. Greisa Pérez,
coordinadora de labor social, quien había identificado las necesidades de la escuela, celebró
esta actividad: “Desarrollamos un programa de catecismo para los niños de la institución y
notamos el deterioro de sus parques. Fue una alegría inmensa cuando la empresa,
mostrando una gran sensibilidad social, dio su visto bueno para colaborar activamente en la
recuperación de estos espacios”.
Participación activa de los colaboradores
La participación de la compañía fue integral, no solo donando las pinturas y materiales
necesarios, sino también involucrando a su propio personal en la jornada de
embellecimiento.
“La respuesta fue inmediata y sorprendente”, comentó Pérez. “Nunca imaginamos que
vendrían ellos mismos a trabajar junto con nosotros. Su compromiso va mucho más allá
de una donación, es una verdadera alianza por el bienestar de estos niños”.
Adelaida González, jefa de gestión humana de Cebra, destacó que esta iniciativa nace del
corazón de la empresa: “Para nosotros, el bienestar es un valor fundamental que
cultivamos internamente y buscamos extender a la comunidad. La motivación de
nuestro equipo para participar en estas labores es genuina y constante”.
Aseguró que se sienten agradecidos de poder aportar un granito de arena a estas
instituciones y añadió que la empresa evalúa diversas solicitudes de apoyo, priorizando
aquellas donde su participación activa puede generar un impacto significativo y sostenible.
Satisfacción y vocación
El entusiasmo de los trabajadores durante la jornada fue evidente. Robert Gómez, analista
contable, expresó: “Estas iniciativas nos llenan de orgullo y nos conectan con un propósito
mayor. Poder pintar estos espacios para los niños es una experiencia muy gratificante,
y la empresa nos impulsa a participar activamente en este tipo de labores”.
Mayris Díaz, analista administrativa, compartió su satisfacción personal: “Siempre he
disfrutado de las actividades de labor social, y la oportunidad de aportar mi creatividad
a través de la pintura para mejorar el entorno de estos niños es muy especial. El apoyo
a estas iniciativas es constante y nos motiva a involucrarnos”.
La jornada de colaboración transformó los desgastados parques de la Escuela Negra
Hipólita en coloridos espacios de juego y alegría. Esta alianza no solo embelleció un
entorno educativo, sino que también sembró semillas de esperanza y colaboración en el
corazón de El Hatillo, demostrando el impacto positivo que las empresas pueden generar al
involucrarse directamente con las necesidades de su comunidad.
A partir de ahora, los niños de esta escuela disfrutarán de espacios renovados, fruto del
compromiso y la solidaridad.
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