Cada 31 de mayo se pone el foco en lo crucial que es concienciar sobre los efectos
nocivos del tabaquismo. Según la OMS, el consumo de este producto es responsable de
más de 8 millones de muertes al año. Además, se estima que está relacionado con el 30%
de los cánceres a nivel mundial
En 1987, la Organización Mundial de la Salud (OMS) instituyó el 31 de mayo como el
Día Mundial sin Tabaco, para concienciar sobre los peligros de consumirlo en cualquier
forma y promover políticas eficaces para reducir su uso. Cada año, la OMS elige un tema
específico para la campaña. En 2025, el lema es “Desenmascaremos su atractivo”,
enfocado en los peligros de los nuevos dispositivos de consumo de tabaco y su impacto en
la salud, especialmente en jóvenes.
Al respecto, el Dr. Alejandro Cortez, Neumonólogo del Grupo Médico Santa Paula
(GMSP), subraya los graves daños a corto, y largo plazo del tabaquismo en los
pulmones, que van desde procesos inflamatorios e infecciosos diversos hasta enfermedades
crónicas como la EPOC y el cáncer de pulmón. Por ello, resalta la importancia de buscar
ayuda profesional para dejar de fumar y recuperar la calidad de vida.
El especialista enfatiza que tanto el cigarrillo tradicional como el electrónico son
perjudiciales, afectando desde el punto de vista funcional la capacidad pulmonar y el
rendimiento físico. “Cualquier sustancia química, vapor, aerosol o partícula nociva que
penetre la vía aérea es considerada potencialmente dañina”, afirma el doctor Cortez. Y
aunque los mecanismos de daño puedan variar, ambos productos generan procesos
inflamatorios, muchos de ellos irreversibles, además de daño en la mucosa bronquial. La
intensidad, cantidad y tiempo de exposición a estas sustancias químicas son los factores
clave que determinan la gravedad del daño pulmonar.
Enfermedades directamente relacionadas con el tabaco
Según el neumonólogo del GMSP, a corto plazo, “el cigarrillo afecta la mucosa, la
inmunidad y las células pulmonares, lo que se traduce en reducción de las defensas
naturales del pulmón, facilitando la colonización de bacterias. Esto incrementa
significativamente el riesgo de la bronquitis, y otras infecciones respiratorias, incluyendo la
rinosinusitis, neumonía bacteriana y, en algunas circunstancias, la tuberculosis, así como
infecciones por hongos, entre otras. Además, en pacientes con enfermedades previas como
el asma, el consumo de cigarrillos, ya sea de forma activa o como fumador pasivo, agudiza
sus cuadros inflamatorios”.
A largo plazo, los efectos del tabaquismo son aún más destructivos. El Dr. Cortez
explica que el cigarrillo produce fibrosis y genera cambios a nivel del tejido pulmonar y
bronquial que pueden desencadenar en cánceres como el de pulmón, bronquial, además de
estar relacionado con otros tipos oncológicos como el de vejiga, laringe, boca, esófago e
hígado, así como con la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC), que es un
daño irreversible de las vías aéreas, producto de la inflamación crónica generada
principalmente por el tabaco, que obstruye el flujo de aire y reduce la capacidad pulmonar,
lo cual lleva a un mayor consumo de oxígeno, disminuyendo excesivamente el rendimiento
físico de la persona.
Los primeros síntomas de daño pulmonar por el consumo de tabaco suelen ser sutiles
y pueden pasar desapercibidos inicialmente. “No es hasta que la capacidad pulmonar se ve
significativamente reducida o el daño estructural es evidente que aparecen síntomas
notorios”, especifica el especialista. Los más frecuentes incluyen: Tos (la conocida “tos del
fumador”), expectoración mucosa o mucopurulenta, dificultad respiratoria (disnea). En
casos avanzados, cianosis y dolor torácico. Estos síntomas iniciales pueden solaparse o
confundirse con otras afecciones, por lo que es vital la consulta médica ante cualquier
señal.
Manejo multidisciplinario para ayudar a dejar de fumar
El doctor Cortez afirma que, “dejar consumir cigarrillos puede ayudar a recuperar, en
parte, la función pulmonar y mejorar el estado general del paciente, ya que el
tabaquismo afecta múltiples órganos”. En los pulmones, la desinflamación de las vías
aéreas mejora la capacidad inhalatoria y el flujo de aire. Sin embargo, en casos de
inflamación sostenida y daños estructurales severos, como en el EPOC, la presencia de
reversibilidad en las pruebas de función pulmonar suele ser poca o nula.
“La espirometría forma parte del arsenal diagnóstico del neumonólogo, que permite evaluar
la capacidad pulmonar que puede recuperar o mantener un paciente al dejar de fumar”,
explica el doctor Cortez y añade que esta prueba está disponible en el GMSP. Precisa que el
manejo del tabaquismo requiere un equipo multidisciplinario de profesionales de la
salud, incluyendo médicos, enfermeras, fisioterapeutas, psicólogos y nutricionistas,
entre otros, todos los cuales se encuentran en el Grupo Médico Santa Paula, para
ayudar a las personas a dejar de fumar. Aclaró que: “Este enfoque busca elevar la
autoestima del paciente, establecer metas claras para dejar el hábito y ofrecer estrategias
médicas y no médicas, farmacológicas y no farmacológicas”.
Respaldado por su empresa matriz, Keralty, el Grupo Médico Santa Paula reitera su
compromiso con la excelencia en la atención médica, ofreciendo a sus pacientes y
profesionales de la salud herramientas innovadoras que faciliten el acceso a servicios de
calidad.
Para ser atendido en el GMSP, solicitar citas y obtener mayor información se debe llamar
al 0500 CUIDATE (2843283) o al (0212) 9176200, y se puede escribir vía WhatsApp
al 0414/0424/0412 CLINICA (2546422), o por la página: www.grupomedicosp.com
También se dispone del número de contacto primario gratuito S.O.S. (0414-2784287), para
brindar orientación y ayuda preliminar sin prescripción facultativa ante una emergencia.
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