Entre septiembre y lo que va de octubre de 2025 se han registrado en el territorio nacional
más de 20 sismos de baja magnitud, según reportes de la Fundación Venezolana de
Investigaciones Sismológicas (Funvisis).
De acuerdo con el ingeniero civil Ángelo Marinilli, profesor de la Facultad de Ingeniería y
asesor de la especialización en Ingeniería Estructural de la Universidad Católica Andrés
Bello (UCAB), en varias regiones del país se encuentran activas una serie de fallas
sismogénicas (fracturas en la corteza terrestre) que provocan movimientos telúricos de
diversa intensidad y pueden ocasionar afectaciones en las edificaciones e infraestructura.
“Tenemos una sismicidad activa, que potencialmente puede generar terremotos fuertes
que causen daños en todo tipo de construcción. Estas se encuentran en la zona del eje
andino, zona centro costera y en la zona nororiental del país”, afirmó.
Para el doctor en Ingeniería Estructural, con más de 30 años de trayectoria, la única
alternativa ante estos eventos, casi imposibles de prever, sigue siendo “preparar nuestras
construcciones para que se comporten adecuadamente ante estos eventos”.
Del diseño al mantenimiento: algunos factores de vulnerabilidad estructural
Son varios los factores que, según el profesor Marinilli, pueden aumentar el riesgo de
colapso de las edificaciones venezolanas.
Además del diseño y la construcción, el especialista resaltó la antigüedad y el
mantenimiento de las estructuras como una de las variables importantes.
“Muchas construcciones se califican como antiguas, ya que fueron construidas con
normas que ya no están vigentes, son vulnerables y eso es un problema que se debe
atender. Hay que evaluarlas, establecer si requieren algún tipo de intervención para
hacerlas seguras, de acuerdo al conocimiento actual sobre amenazas y comportamiento
sismorresistente”, comentó el docente.
También hizo referencia a las llamadas “irregularidades verticales”, presentes sobre todo
cuando se construyen paredes a media altura entre dos columnas, “siendo perniciosas
para el comportamiento sismorresistente”. “Hay casos donde hay plantas bajas que son
susceptibles a tener flexibilidades muy superiores a las de los demás pisos y resultan
pocos resistentes, conduciendo a fallas localizadas que influyen en el colapso de los
edificios”, detalló Marinilli.
Ante esta situación, el experto reiteró la necesidad de realizar un trabajo continuo de
preparación comunitaria. Recordó que buena parte de la población vive en zonas
vulnerables.
“No debemos ser alarmistas, pero sí ponernos en acción, tomando todas las medidas
posibles para mitigar los efectos que pueda generar un terremoto. Las personas deben
saber que están en sitios proclives a sufrir terremotos, que éstos pueden generar daños
en las construcciones y saber cómo comportarse ante ellos. Se trata de un conjunto de
actividades que dependen no solamente del Estado en cualquiera de sus niveles, desde
el municipal hasta el nacional, sino también de la ciudadanía. Es un trabajo que debe
hacerse sostenidamente, no solo cuando vienen los temblores”, recomendó el ingeniero.
Emprender un plan nacional de revisión de estructuras
En cuanto a normativas, el ingeniero civil precisó que en el año 2019 se aprobó la última
actualización sismorresistente en Venezuela, también conocida como “Norma de Obras
Públicas”.
Comentó que las actualizaciones tienen que ver con diseño, construcción y uso de
distintos materiales como concreto reforzado y acero. También se elaboró una nueva
norma de mampostería. “En términos de normativas no tenemos mayor problema,
estamos razonablemente de acuerdo al estado del arte”, dijo.
Sin embargo, Ángelo Marinilli sugirió poner en marcha un plan de revisión de todo el
conjunto de edificaciones y estructuras del país, haciendo especial énfasis en las más
antiguas, por ser las más vulnerables. “Es un proceso lento y costoso. Primero hay que
despertar la conciencia de la necesidad de esta revisión y luego dedicarle los recursos
necesarios para poder lograrlo”, apuntó.
También insistió en la necesidad de supervisar las obras en construcción, con el fin de
garantizar que las mismas cumplan los requisitos de seguridad establecidos en la
normativa vigente.
Tecnología: avances y disponibilidad en Venezuela
Marinilli explicó que, gracias a los avances de la tecnología, en muchos países se han
implementado mejoras a las estructuras, relacionadas con el uso de concreto, acero,
mampostería, madera y otros materiales, que permiten comportamientos adecuados
durante los movimientos telúricos.
“Se han desarrollado con mucha fuerza sistemas de protección sísmicos, que son
elementos que se añaden a la estructura y modifican, de alguna manera, su respuesta
ante un movimiento de este tipo, haciéndola más segura. Entre ellos se encuentran
aisladores sísmicos, amortiguadores de diversas características y amortiguadores de
masa sincronizada”, comentó el ingeniero.
Reconoció que, en el caso venezolano, esta tecnología es muy avanzada y por diversas
razones su uso es todavía limitado. “En el país, en la zona centro occidental, se han
utilizado amortiguadores de estos tipos, mientras en vías férreas o en puentes se han
incorporado aisladores, pero no es un uso generalizado en las edificaciones
convencionales. Estamos un poco lejos de ese avance”, aseveró.
Especialización en Ingeniería Estructural UCAB: oportunidad de actualización
profesional
Precisamente por esto, el experto afirmó que los profesionales de la arquitectura y la
ingeniería, en especial los que se desarrollan en el ámbito estructural, deben actualizarse
en el manejo de los nuevos métodos de construcción sísmica y las prácticas
constructivas.
Resaltó que la Especialización en Ingeniería Estructural que ofrece la UCAB es una
buena oportunidad para ello, pues está dirigida a “ingenieros que quieren profundizar en
el área, así como profesionales que ejercen la docencia y desean fortalecer sus
conocimientos”.
Con un plan de estudios reformado en el año 2024, este programa de postgrado cuenta
con un alto componente en el área sísmica e incluye materias electivas que preparan al
egresado para atender este tipo de situaciones.
“Este programa está acorde con el estado del arte actual y tiene el potencial de brindar a
nuestros egresados una formación profesional de altísimo nivel, lo cual se complementa
con el marco de competencias de la UCAB. Además, el grupo de profesores es de
primera línea”, concluyó Ángelo Marinilli.
La Especialización en Ingeniería Estructural de la UCAB se cursa de manera virtual, por lo
que está disponible para profesionales de cualquier parte del país y otras latitudes.


