La infancia y adolescencia son etapas cruciales de desarrollo y crecimiento, por lo que una
alimentación adecuada es fundamental. A esas edades los lácteos desempeñan un papel
clave, gracias a su alto contenido de nutrientes esenciales que aportan múltiples beneficios,
como el fortalecimiento de los huesos y los músculos.
Estos productos son fuente de proteínas de alta calidad, ya que contienen todos los
aminoácidos esenciales que el organismo necesita. Además, son ricos en vitaminas (A, D,
E) y minerales, destacándose como una de las principales fuentes de calcio, según la
Fundación Española del Corazón.
Específicamente, la leche aporta los tres macronutrientes esenciales: proteínas (caseína),
grasas y carbohidratos (lactosa). Además, contiene una amplia variedad de vitaminas (A,
B1, B2, B3, B5, ácido fólico, C, D, E, K, entre otras) y minerales (calcio, fósforo, sodio,
hierro, zinc, magnesio, manganeso, cobre, potasio), como lo indica la nutricionista Ariana
Araujo (@metodocoma).
Gracias a su alto valor nutricional, los lácteos y sus derivados ayudan a conservar e
incrementar la masa muscular, fortalecer tanto huesos como dientes, e incluso podrían
mejorar la salud gastrointestinal, según el Instituto Tomás Pascual Sanz. De igual forma, su
consumo se relaciona positivamente con la estatura durante la infancia y la
adolescencia, de acuerdo con la Asociación Española de Pediatría (AEP).
¿Cuándo empezar a consumirlos y en qué cantidad?
La nutricionista Araujo enfatiza que, si bien estos productos son importantes, “la lactancia
materna debe ser la alimentación exclusiva de los recién nacidos hasta los seis meses y
ser complementaria en la nutrición de los niños hasta los dos años”.
Luego de esas etapas iniciales, las recomendaciones diarias para consumir lácteos varían
según la edad. El pediatra Jaime Dalmau, en información recogida por la Federación
Nacional de Industrias Lácteas (Fenil) de España, asegura que:
Niños de 1 a 3 años: Dos raciones de lácteos.
Niños de 6 a 12 años: De dos a tres raciones.
Adolescentes: De tres a cuatro raciones.
Fortalece a los pequeños del hogar
Una excelente manera de integrar estos productos lácteos en la dieta durante esas etapas
iniciales de la vida es a través de la gama de leches que ofrece la marca Natulac. Sus
productos están enriquecidos con vitaminas C y D, además cuentan con esterilización UHT
(temperaturas ultra altas), lo que garantiza su calidad.
La marca de Industrias Maros, C. A., cuenta con Leche Entera, que destaca por su sabor
auténtico y aporte de nutrientes esenciales. Este tipo de lácteo es el más adecuado para
niños, debido al elevado requerimiento de grasa, indispensable para el desarrollo
cerebral, según especialistas. Esta recomendación se mantiene en la adolescencia, aunque
puede variar según las condiciones de salud individuales.
Adaptándose a las diversas necesidades de los consumidores, Natulac también ofrece
otras opciones como la Leche Descremada, que contiene menos del 1% de grasa y es
ideal para quienes buscan controlar la ingesta calórica. Además, incluye la Leche
Descremada Deslactosada, un producto libre de lactosa, con menos del 0.5% de grasa, que
ayuda a controlar el colesterol y facilita la digestión sin sacrificar los beneficios
nutricionales.


